El rumbo que toma la escuela especial junto al de todos sus participantes persigue el bien común de toda la comunidad educativa y especialmente de los estudiantes, es aquí donde la familia tiene un rol fundamental y un trabajo trascendental.
A veces, se ha dado una mala interpretación (o mejor dicho una creencia equivocada) en que la escuela especial es una especie de guardería donde los niños son contenidos y cubiertos en sus necesidades, no obstante, la interrelación entre la escuela y la familia son esenciales en el proceso interventivo y en el desarrollo socio-emocional de los estudiantes. Podemos citar un ejemplo, la responsabilidad del manejo de la conducta de los hijos/estudiantes se da en los dos lugares en simultáneo. Por esa misma razón la convivencia escolar ha tomado un lugar muy importante en los últimos años, pues ayuda a valorizar toda la comunidad educativa bajo el margen del bienestar en común, centrado en el agente principal que se ve beneficiado en este contexto: nuestros propios hijos/nuestros estudiantes.
Para concluir, la responsabilidad del bienestar en nuestros hijos debe ser un acto totalmente activo y dirigido a que ellos se sientan felices en la escuela y que disfruten de una buena educación en sus hogares.
La escuela especial es la continuidad del trabajo en la casa y esto es apoyado por la familia como base fundamental de toda sociedad con el fin de resguardar, fortalecer y dirigir a nuestros estudiantes hacia una mejor calidad de vida.
GUIDO SAZO AGUILERA
PSICÓLOGO EDUCACIONAL
ENCARGADO DE CONVIVENCIA ESCOLAR

